El menor de
los hablantes de leco tiene 58 años, el resto son ancianos
From:
Edgar Toro Lanza - Periodista
–
La Prensa
Sent: Monday, December 21, 2009 12:33 PM
To: jfernandez@vivaapolo.com
Subject: LENGUA LECO DESAPARECE
Propuesta:
Un nuevo vocabulario de entre 29 y 35 letras, diseñado por expertos y
originarios, será editado junto a un libro de reglas.
El menor de
los hablantes de leco tiene 58 años, el resto son ancianos.
Sólo
40 personas, en las provincias Larecaja y Franz Tamayo de
La Paz
, hablan aún el leco, una de las 34 lenguas bolivianas consideradas en
alto riesgo de extinción. Para evitar la pérdida, el Ministerio de
Educación y miembros de la etnia trabajan en el diseño de un alfabeto
que permita tener un registro escrito.
Rucena
Rodríguez, experta en desarrollo de lenguas de
la Unidad
de Políticas Intrainterculturales y Plurilingües, comentó que “la
situación es sumamente crítica, y si no se toman acciones urgentes, se
corre el riesgo de que esta lengua desaparezca, porque la franja de
hablantes es en extremo reducida”.
Según
el antropólogo Wigberto Rivero, en Bolivia existen 2.763 lecos, asentados
en 12 comunidades de las dos mencionadas provincias, que se dedican sobre
todo a la ganadería y la agricultura forestal.
Rodríguez
informó que al momento el menor de los 40 hablantes del leco tiene 58
años, mientras que el resto son adultos mayores de entre 70 y 90 años.
Los descendientes de estas personas —asentados todos en el norte paceño—
sólo entienden parte de su lengua materna, pero su idioma principal es el
español y el quechua.
En
la región de Larecaja tropical hay poblaciones como Karura, Apolo y
Guanay donde, según Rodríguez, “la mayoría de los adultos, jóvenes y
niños ni siquiera conocen su lengua materna, o si bien tienen escasas
nociones, la dejaron de hablar porque ésta no les fue transmitida por sus
padres, y mucho menos por los profesores en unidades educativas”.
El
inminente riesgo de extinción motivó a los originarios a trabajar con el
Ministerio de Educación
—desde diciembre de 2008— en la elaboración de un vocabulario común
para los lecos de diferentes sectores, y que esté reconocido y validado
por el Estado.
Este
trabajo servirá también para unificar la lengua que tiene algunas
variantes de habla antigua y actual, esta última mezclada e influida por
el castellano, el quechua e incluso el aymara.
La
lingüista explicó que en el proceso de creación del alfabeto se hizo un
estudio fonológico (que analiza cómo los sonidos se procesan mentalmente
en cada lengua) y fonético (que analiza la naturaleza de los sonidos).
“Posteriormente
—comenta— se consensuó con los lecohablantes unas grafías, es decir
letras, que sean sencillas y que todos estén de acuerdo en utilizar”.
Este trabajo se realizó en una serie de talleres con 25 personas
hablantes que aportaron en la recopilación de palabras y frases mediante
testimonios orales.
La
importancia de este proceso, según la especialista, radica en que “es
necesario verificar si cada letra es la indicada para el sonido que
representa, para que después no haya problemas en la escritura”.
Congreso
indígena validará alfabeto
Desde
el viernes y hasta hoy se lleva a cabo en la localidad de Guanay un
congreso organizado por
la Central
de Pueblos Indígenas del Norte de
La Paz
, en el que se validará el alfabeto leco que, según la lingüista Rucena
Rodríguez, contará con “entre 29 y 35 letras y palabras”.
Junto
con este documento, el próximo año se editará un libro con ejemplos y
reglas básicas para el uso correcto del leco, tanto hablado como escrito.
“Por cuestiones de tiempo y recursos —contó—, el trabajo no incluye
aún elementos gramaticales, como género, número o verbos; pero sí toma
en cuenta las simplificaciones que se hicieron recientemente al alfabeto,
eliminando —por ejemplo— letras que tenían influencia castellana,
como la q y la c, y ahora sólo se usa la k”